El boxeo mexicano vivirá una de sus noches más trascendentes del año el próximo 27 de diciembre, cuando Alan David Picasso Romero enfrente el mayor reto de su carrera ante el japonés Naoya Inoue, campeón indiscutido del peso supergallo. El escenario será el Mohammed Abdu Arena de Riad, Arabia Saudita, donde estarán en juego los cuatro cinturones de las 122 libras (CMB, AMB, OMB y FIB), en una pelea que colocará al joven capitalino ante la élite del boxeo mundial.
Picasso llegará a esta cita como una de las grandes promesas del pugilismo nacional, invicto y con argumentos sólidos para soñar en grande. Con apenas 23 años, el peleador nacido en la Ciudad de México y forjado en el ambiente boxístico de Tepito buscará romper los pronósticos frente a uno de los mejores libra por libra de la última década, en lo que será la primera vez que encabece una cartelera de esta magnitud internacional, transmitida por DAZN Boxing.
La historia de Alan David Picasso es la de una tradición familiar y una decisión de vida. Nieto, hijo y bisnieto de boxeadores, se calzó los guantes desde los siete años y a los 15 eligió el ring por encima del futbol, rechazando incluso una oportunidad en la Universidad del Futbol del Pachuca. Su debut profesional llegó en 2017, y desde entonces su carrera ha sido ascendente, coronándose campeón juvenil intercontinental supergallo del CMB y más tarde monarca Plata del CMB, credenciales que lo llevaron a esta pelea histórica.
En los números, el mexicano presume un récord de 32 victorias, 17 nocauts, un empate y ninguna derrota, con un triunfo clave ante Kyonosuke Kameda en Las Vegas que lo catapultó a la oportunidad titular. Del otro lado estará Naoya Inoue, con marca de 31-0 y 27 nocauts, favorito por su potencia, velocidad y técnica. Picasso, en cambio, apuesta por su juventud, ritmo constante y disciplina para intentar una de las hazañas más grandes del boxeo mexicano reciente.
Más allá del ring, Alan David Picasso rompe moldes al combinar su carrera deportiva con los estudios, ya que cursa Neurociencia y Física en la UNAM, un rasgo poco común en el boxeo de alto nivel. Su sueño va más allá de Riad: convertirse en campeón mundial y defender su título en el Estadio Olímpico Universitario. Antes, deberá superar la prueba suprema. El 27 de diciembre, ciencia, corazón y puños mexicanos buscarán escribir historia frente al temible “Monstruo” japonés.